¿Eres una de esas personas afortunadas que tiene en su empresa un jefe diez?, si es así ¡¡enhorabuena!! Tienes un tesoro, sin duda es lo mejor que nos puede pasar a todas las personas que cada mañana acudimos a nuestro puesto de trabajo, pero no siempre es así, y eso no solo afecta al buen funcionamiento de la empresa, también nos afecta a nosotros. Hoy hablamos de las cualidades de un gran jefe.

 

Está demostrado que contar con un buen jefe hace que seamos más productivos, creativos e incluso efectivos, vamos a detallar algunos rasgos que hacen a un responsable ser un jefe diez.

Algunas de las cualidades de un gran jefe

Que nuestro jefe sepa valora el trabajo realizado y reconozca nuestro esfuerzo es fundamental para realizar nuestras labores cotidianas con entusiasmo, una felicitación por el trabajo bien realizado es de lo más gratificante que nos puede pasar al terminar nuestro proyecto.

Al final ambas cosas nos ayudan a no perder la motivación, un empleado motivado es mil veces más valioso para una compañía. A pesar de esta realidad, no todas las compañías cuentan con jefes que realmente sean líderes capaces de mantener a su equipo motivado.

Un jefe capaz de crear un gran ambiente de trabajo es fundamental en el día a día

Un buen líder tendrá la capacidad de crear un buen ambiente de trabajo, es una manera de tratar bien a su equipo y con ello la productividad de la empresa.

Para crear un buen ambiente de trabajo es necesario que entre las cualidades de un gran jefe se encuentre la empatía y la asertividad. Ambas son claves para que todo fluya y sea más sencillo. Gracias a ellas el estrés laboral también desciende.

 

¿Es la honestidad una de esas cualidades de un gran jefe que no pueden faltar?

 

La realidad es que lo es, una de las mejores cualidades que debe de tener un buen jefe es la honestidad, cuando un líder es capaz de dirigirse a sus empleados con honestidad y con la verdad por delante les estará aportando tranquilidad, no siempre esto es fácil para un jefe, pues no siempre lo que nos trasmiten puede ser bueno o agradable, pero los empleados agradecerán la honestidad y le mostrarán su apoyo.

Nuevamente, que el líder sea asertivo será clave sobre todo en el punto de comunicar noticias que no son tan agradables.

 

La pandemia que hemos sufrido en estos últimos años nos ha cambiado a todos, a jefes y empleados, y por su puesto también ha cambiado las prioridades tanto personales como laborales, un buen líder sabrá adaptarse a estas situaciones tan difíciles a veces, su empatía les hará entender las distintas situaciones por las que hemos y seguimos pasando, la empatía es una de las grandes virtudes de un gran jefe.

Cuando nuestros jefes delegan en nosotros nos hacen sentirnos valorados e importantes para ellos y eso aumenta nuestra autoestima, solo los buenos jefes tienen la capacidad para saber en quien y cuando tienen que delegar.

Nada como tener como jefe a un buen comunicador, en tiempos difíciles o confusos si no tenemos a nuestro lado un comunicador todo será más difícil, él se encargará de transmitirnos tranquilidad y serenidad, importantísimo en las malas épocas.

¿Qué pasa cuando falta la humildad en uno de nuestros superiores?

No todos los jefes son humildes, y eso no es bueno, la humildad tendría que ser obligatoria para coordinar un equipo, un jefe humille se sentará con nosotros y será uno más del equipo.

Escuchar, que pocas veces sucede esto, todo el mundo oye, pero solo un gran líder practica la escucha activa, no solo en temas laborales a veces también en cuestiones personales, si tu jefe te escucha tienes una gran persona delante de ti.

 

¡¡Celébralo y valóralo tú también!!

 

El orden es importantísimo para todo, para nuestra vida y por su puesto para el trabajo, que sería de nosotros y de la compañía con un jefe desordenado y desubicado, seria caótico, un jefe ordenado es una empresa ordenada.

 

La autoridad es imprescindible para dirigir una empresa y un equipo, pero la autoridad nada tiene que ver con el despotismo ni con la arrogancia, en las empresas como en la vida tiene que haber limites, pero siempre dictados con empatía, humildad y honestidad.

 

Todas estas cualidades que debe tener un gran líder, no son fáciles de encontrar en una sola persona y quien las posee posiblemente lo habrá logrado con esfuerzo y disciplina y mucha profesionalidad, pero esto tiene un precio para ellos, trabajar bajo presión con el consiguiente estrés que esto conlleva.

Recuerda que nosotros su equipo también podemos responsabilizarnos de ello y al igual que hace él o ella, deberemos calzarnos sus zapatos y empatizar con ellos cuando sea necesario.

Estamos seguros que lo agradecerán tanto como lo hacemos nosotros cuando ellos nos apoyan.